¿La justificación del uso de drogas aumenta la adicción?
La justificación del uso de
drogas es un discurso de una categoría subcultural. Porque no puede olvidarse
que el uso de droga y la producción de estados alterados de conciencia es parte
de cualquier cultura a lo largo de toda la historia. Recoger la ideología y la
subcultura asociada al uso de cierta droga en particular o de todas, le sirve
al usuario compulsivo para construir un discurso que le refuerza la autoestima.
La falla en el autoconcepto claramente está en que el adicto no juzga que su
comportamiento compulsivo sea vergonzante (Twersky, 1997).
El adicto, en la medida en que
tiene un yo debilitado, inconscientemente tiene representado un sentimiento de
minusvalía. En el otro extremo, la persona con autocompasión tiene bondad hacia
sí misma y amor hacia los objetos significativos, con lo que fortalece un
narcisismo sano.
Drogarse es una búsqueda
compulsiva de la satisfacción de un anhelo amoroso apasionado por un objeto
primario perdido o que le resulto ineficaz al sujeto. Consumir drogas para
cumplir un anhelo o el deseo de una madre suficientemente buena, que no se encuentra
en la toxicomanía. Kernberg (1975) veía el comportamiento adictivo
como una manera de reencontrarse con un objeto parental de valencia positiva
que perdona y activa imágenes del sí mismo en relación con objetos plenamente
buenos.
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